Adictos a Vivir

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Tras redactar este artículo y pensar en qué título ponerle me surgió inicialmente el de “Adicciones” ya que de esto trata el escrito. Sin embargo, de forma casi instantánea, surgió otro, “Adictos a vivir”, más positivo, más alegre, más vital. Para ser adicto a vivir primero hemos de dejar de ser adictos a morir, adictos a todas aquellas sustancias, actividades o situaciones que nos enganchan y destruyen. Y de esto último quiero hablaros en este artículo. El “darnos cuenta” “hacernos conscientes” de las adicciones que tenemos nos ayudará a dejarlas partir y a enfrentar la vida de otra manera, desde otro lugar.

¿Qué es una adicción?

Son varias las definiciones que pueden emplearse, incluyendo todas ellas aspectos de salud física y salud psíquica:

Dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio físico.

Enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por una búsqueda patológica de la recompensa y/o alivio a través del uso de una sustancia u otras conductas (adicción al sexo, al juego, a la televisión, a nuevas tecnologías, etc.)

Hábito de conductas peligrosas o de consumo de determinadas sustancias de las que no se puede prescindir o resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia psicológica o fisiológica.

¿Tienes una necesidad o dependencia desmesurada y compulsiva a algún objeto, actividad, relación o hábito?

Evasión y distorsión de la realidad

Las adicciones nos hablan de nuestras carencias, de nuestras necesidades no resueltas, nos evaden de nuestra realidad y la distorsionan generando un gran sufrimiento y resentimiento. Nos esconden de algo que no queremos vivir o revivir. Evitan que entremos en contacto con la emoción que un día hizo que las viviéramos. Producen un sentimiento de vacío existencial, nos muestran una falta de amor por nosotros mismos y hacen que te sientas sólo, muy sólo. Ellas hacen que nos desconectemos de nuestro propio ser. Enmascaran la realidad, que a veces nos hace sufrir, y de esta forma evitamos el sufrimiento que nos produce lo vivido, pero sólo lo hace de una manera temporal para luego volver con más fuerza y recrudecer la realidad.

El adicto necesita el hábito, es una necesidad psicológica y física. Hay una gran necesidad de incorporar algo en nuestra vida para sentirnos mejor, puede ser la necesidad de sentirnos seguros y amados. Al escaparnos de la realidad que duele nos evadimos de lo cotidiano, de aquello que nos está causando el dolor.

¿Cuáles son esas necesidades que tenemos y que están en el origen de algunas adicciones?

¿Qué origina las adicciones?

Casi todas las adicciones provienen del mismo lugar. Son el intento por llenar un vacío, un dolor primario no resuelto, muchas veces llegado desde antaño, desde nuestra primera infancia, cuando éramos bebes, niños y necesitábamos el calor de mamá y papá. De alguna forma, hicieran lo que hicieran, no sentimos el amor, no nos llegó. No nos llenamos de él ni aprendimos a amarnos a nosotros mismos. Sin culpabilizar, papá y mamá lo hicieron lo mejor que supieron, pero nos sentimos abandonados.

Cuando caemos en las adicciones nos convertimos en víctimas y, de alguna manera, seguimos buscándoles, intentamos llamar su atención, deseamos desesperadamente que nos amen, que nos cuiden, que nos protejan, necesitamos sentirnos seguros y queremos que resuelvan nuestros problemas, como cuando éramos niños, como cuando nos caímos al suelo y corríamos a sus brazos para obtener su consuelo, su apoyo y su amor. Allí, en aquellos brazos sentíamos que todo estaba bien. Y seguimos buscando esa misma sensación.

Las personas adictas no quieren crecer, hacerse mayores, la vida les asusta, tienen miedo a fracasar. Estas necesidades básicas buscan ser satisfechas, aunque no lo entiendan, no se trata de algo consciente, es un mecanismo del inconsciente que no entiende lo que pasa pero sigue buscando el calor de mamá y papá.

Adicción a la vida

Romper con cualquier adicción no tiene ningún sentido si no haces consciente de donde proviene la causa que la creó, la necesidad que tienes tan oculta, la necesidad que la sostiene.

La adicción cumple con una función, y si no tomas consciencia de la necesidad que la crea persistirá y aunque dejes de tomar alcohol, fumar, comer, jugar compulsivamente en un tiempo llegará otra.

Como en otros aspectos de nuestra vida, lo que nos va sucediendo por el camino es una oportunidad de crecer. Cualquiera que quiera ser adicto a vivir puede hacerlo. Exige responsabilidad y una gran valentía y hacer un profundo trabajo de introspección. Merece la pena sin duda.

Me hice terapeuta para sanar mis heridas, para comprenderme y curarme. Para descubrir cómo llenar mis vacíos, para entender mis comportamientos y dejar de evadirme. Quería crecer, quería ser responsable y no sabía cómo hacerlo. Quería vivir. Entonces me puse los zapatos de claqué y baile. Desde entonces soy adicta a vivir, hay momentos difíciles, todos los tenemos, pero estoy dispuesta a afrontarlos, sin adicciones, porque soy adicta a vivir.

 

Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor(Eckhart Tolle)

Autor: Mirian Alonso

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