AMISTAD

amistad1

 

“Quien tiene un amigo tiene un tesoro…”

¿Qué es la amistad?

Si acudimos al diccionario nos encontraremos con la siguiente definición:

“Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.”

Llevo algunos días meditando sobre escribir este artículo y cómo enfocarlo. He leído mucho sobre la amistad y estoy segura de que cada persona que esté leyendo estas líneas tendrá una definición de lo que para ella es la amistad. Por eso creo que definirla es algo muy subjetivo y que tiene mucho que ver con las experiencias que cada uno haya vivido con respecto a ella.

Durante toda mi vida he puesto un especial énfasis en esta relación con las personas que me rodean, he intentado cuidarla, regarla, como hacemos con las plantas, dar, sentirme acogida por ella, me he decepcionado, he sufrido, he compartido, he reído y he llorado… cada momento era diferente y el sentimiento que generaba distinto.

Después de años de experimentarla he llegado a la conclusión de que la amistad no tiene un sólo significado para todo el mundo y creo que, en la práctica, tampoco es siempre un sentimiento o una emoción profunda duradera, desinteresada y compartida como señala la definición del diccionario. Muchas veces se confunde con relaciones con otras personas con las que experimentamos diferentes emociones y vivencias, en general agradables, a lo largo de nuestra trayectoria. Este tipo de relaciones puede llevarnos a la mutua y verdadera amistad pero no siempre es así.

¿Desde dónde nos relacionamos con los demás?

Para saber desde donde me estoy relacionando con una amistad tiene que existir el conocimiento previo de uno mismo, saber cómo me encuentro, el momento de vida que estoy viviendo, cómo me siento, cuáles son mis necesidades. Desde ese conocimiento es más fácil acercarse al otro, ser comunicativo y darse en la medida que implica la relación.

La amistad se forja entre iguales. No hay una de las dos partes superior a la otra. Para que dos personas puedan tener una relación sana debe haber equilibrio. Si uno da y da y da es posible que el otro no responda igual generándose una especie de deuda y se producirá un desequilibrio. En muchas ocasiones nos encontramos con personas que nos dicen que después de todo lo que han hecho por sus amigos se han quedado decepcionados porque no han recibido lo mismo o porque cuando más los necesitaban no han estado. Y yo pregunto:

¿De dónde nace esa necesidad de dar tanto al otro sin que exista un cierto equilibrio? En estas condiciones es casi seguro que en algún momento llegara la decepción.

¿Desde dónde estás ofreciendo tu amistad? ¿De verdad que quieres estar siempre para el otro o es que en realidad estás siempre porque piensas que de esa manera recibirás amor?

Si cuando me acerco a otra persona voy con necesidad de afecto es fácil que confundamos la amistad porque nuestras expectativas hacia el otro serán grandes y es muy fácil que llegue la decepción puesto que nadie tiene que satisfacer siempre todas nuestras necesidades ni llenar permanentemente y por completo el hueco de nuestras carencias.

Vuelvo a la pregunta anterior: ¿Desde dónde estamos ofreciendo nuestra amistad? ¿Desde el amor o desde la carencia?

He vivido personalmente experiencias de todo tipo. Una de ellas se refiere a una amiga (así lo creía yo) que después de más de treinta años se ha esfumado, ha desaparecido. Haciendo reflexión sobre ella, y siendo honesta conmigo misma, he puesto en la balanza lo que he dado y lo que he recibido. También he puesto en reflexión desde dónde estaba dando yo y cuánto era aquello que esperaba. Esta íntima y personal reflexión me ha animado a escribir este artículo.

Amistades verdaderas, amistades no peligrosas

Amigo no es cualquiera. Eso lo podemos decir todos. Es verdad que conocemos a muchas personas pero es interesante reflexionar sobre cada una de las relaciones que tenemos porque ninguna es igual a otra.

Sabemos y sentimos que con un verdadero amigo te sientes libre en la relación con el otro porque en realidad hay un compromiso no escrito donde el amor se da por sentado, porque se siente, y no tienes que pedir ni explicar nada más allá de lo que deseas. Un verdadero amigo está a tu lado aunque no esté presente. Es alguien que te respeta y te trata bien. Es alguien que te ofrece sus oídos para escucharte cuando lo necesitas y que también te dice cosas que a veces no quieres escuchar. Con un buen amigo disfrutas y te ríes, compartes momentos, vivencias y experiencias, te abraza sin decir nada en un momento de dolor (tú haces lo mismo por él) Un amigo es alguien muy valioso que te saca la sonrisa y acoge tu llanto. Hay muchas clases de amigos y no todos son iguales.

La verdadera amistad ni se fuerza ni se exige, surge entre dos personas en un momento determinado y a raíz de ese momento se va forjando. Para ello es necesario tiempo, maduración, ganas de compartir.

Define tú la amistad. Seguro que tendrás ideas y experiencias propias sobre ella. Nadie puede decirte qué es la amistad. ¿Qué has experimentado tú a lo largo de tu vida? Seguro que tu idea sobre la amistad ha ido variando.

La amistad empieza por uno mismo

Y es que la amistad para mí tiene mucho que ver con mi relación conmigo misma. Porque para tener buenos amigos tengo que ser una buena amiga conmigo misma. Cuando me quiero, me cuido, me trato bien y siento que quiero lo mejor para mi vida, mi reflejo exterior se traduce en buenas amistades. Cuando me trato mal, no me respeto ni me ayudo ni entiendo, he solido atraer personas que me han tratado igual.

Por eso empecemos siendo nuestros mejores amigos y veremos cómo nuestro exterior será un reflejo del interior.

“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”
(Aristóteles)

 

Autor: Mirian Alonso

Comparte este post

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>