DARSE CUENTA

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Llevo varios años escribiendo artículos sobre temas que me parecen interesantes dentro del mundo del desarrollo y crecimiento personal. Creo que os pueden resultar también interesantes porque entiendo que en lo básico todos tenemos preguntas e inquietudes similares y sobre ellas intento centrarme. Releyendo mis artículos he observado que en muchos de ellos se toca de una forma u otra un aspecto que considero esencial para el proceso en el que nos metemos las personas que trabajamos con el crecimiento personal, ya sea desde el lado del terapeuta como del que acude a él: “darse cuenta”. En este artículo quiero profundizar en este tema que me parece esencial.

Darse cuenta es vital, es esencial para avanzar en el proceso de crecer. Sin ello no es posible el crecimiento. Imagínate. Nos pasamos la vida repitiendo las mismas historias, una y otra vez, sin darnos cuenta. Las propias palabras definen el sentido de este artículo.

Pero empecemos por el principio.

Repetir y repetir experiencias

La vida una y otra vez nos trae situaciones repetidas enviándonos un mensaje que no comprendemos. Repetimos una y otra vez las mismas experiencias sin que comprendamos la lección que encierran y actuemos en consecuencia. ¿Cuántas veces tenemos que caer en el mismo charco para darnos cuenta de que el charco existe? Y a pesar de que sabemos que el charco existe ¿por qué lo seguimos pisando?

El darse cuenta es algo relacionado con el presente y que debería provocar una reacción en nosotros. Sin embargo, en muchas ocasiones, cuando comprendemos algo, no lo aplicamos más que al pasado, como si fuera algo que ya no fuera a ocurrir porque hemos aprendido la lección, pero esta lección no la aplicamos realmente. De esta forma, a veces te das cuenta de que estás repitiendo algo pero sigue pasando y otras veces, cuando ya has tomado conciencia y has cambiado algo, te relajas y vuelve a pasar…

Darse cuenta

Podemos darnos cuenta de tres maneras distintas.

De forma interna: entrando en contacto con nuestro mundo interior, aprendiendo a conocernos a nosotros mismos. De esta forma sabemos cómo nos sentimos, qué es lo que percibimos. En nuestro interior están todas aquellas sensaciones, emociones y sentimientos vividos en singular. En este lugar tenemos la posibilidad de saber quiénes somos más profundamente. Esto no quiere decir que nos demos cuenta de lo propio, pero sí de que existe la posibilidad y que depende de que queramos ejercerla en cada momento.

De forma externa: a través de todos nuestros sentidos entramos en contacto con el mundo exterior que nos rodea, las situaciones, relaciones y vivencias externas a nosotros mismos, pero que están influyendo en nuestra percepción del mundo en cada instante.

Además de estas dos formas de darnos cuentas hay una tercera, en la que estamos muchas veces, pero que no sucede en el presente en tiempo real y es por ello cuando normalmente se desvirtúan todas esas sensaciones y reflexiones que tenemos y hacemos, y donde muchas veces nos situamos. Ni dentro ni fuera. Todo sucede en nuestro universo mental donde se dan toda clase de fantasías, proyecciones, recuerdos…y estos forman una distancia con el momento presente y la posibilidad de transformación, porque en este lugar generalmente se vive de pasado y de futuro.

Aprender a darse cuenta, a superar automatismos

El proceso de darnos cuenta no se hace de la noche a la mañana. Requiere constancia y confianza y mucho trabajo personal. Darnos cuenta exige una toma de conciencia de ti mismo a nivel profundo, de cómo funcionamos, de cuáles son nuestros resortes, nuestros mecanismos automáticos. Esta es la base fundamental para poder transformarnos, para poder superarnos, para poder decir NO cuando antes decíamos SÍ, para asumir cualquier cosa en nuestro interior y en nuestro exterior.

Todos tenemos en nosotros mecanismos internos que nos hacen daño y nos perjudican: pensamientos antiguos y negativos, actitudes, caracteres, máscaras, y de manera externa esas relaciones, experiencias, situaciones… en las que nos vemos envueltos sin saber ni cómo ni por qué.

Si no nos hacemos conscientes de nuestra forma de funcionar, de nuestros pensamientos internos nos será difícil cambiar, porque para poder cambiar hay que darse cuenta.

Llevamos toda la vida funcionando de una forma, tenemos muchos mecanismos inconscientes funcionando solos, que saltan como un resorte de manera automática ante lo externo y también ante lo interno. La mayoría de estos mecanismos aparecieron en nuestra infancia, porque los necesitábamos para superar aquello que vivimos. Durante toda nuestra vida, por las experiencias vividas, hemos incorporado a nuestro inconsciente muchos otros mecanismos defensivos. Respondemos la mayoría de las veces de la misma manera y sin darnos cuenta. Creemos que elegimos libremente pero en muchas ocasiones estamos condicionados, sin saberlo.

Pero, sin duda alguna, podemos tomar otros caminos y transformarnos después de un proceso de introspección y trabajo personal. Para ello es esencial que nos conozcamos, que sepamos de qué estamos hechos, necesitamos prestarnos atención y observarnos y darnos cuenta de que nosotros no somos nuestros automatismos.

Este trabajo empieza a un nivel cognitivo, pero cuando de verdad se puede trasformar es cuando llevas la mirada hacia el interior y trabajamos en nuestro inconsciente que es donde están todos esos mecanismos, pensamientos, resortes y respuestas automáticas.

Es importante conocernos para darnos cuenta de que algo que vivimos a menudo puede estar perjudicándonos. A veces somos conscientes de que algo no anda bien pero no sabemos lo que es. Otras veces ni siquiera nos damos cuenta de que algo que nos está sucediendo nos hace daño.

Este proceso del darse cuenta no se conquista rápidamente. Ten paciencia contigo mismo y sé tierno en el proceso, es un trabajo profundo…que con el paso del tiempo recompensa. Te das cuenta de que puedes hacer las cosas de manera diferente, te das cuenta de que hay muchas maneras de hacer o tratar la misma cosa o situación. De pronto observas algo que siempre habías visto de una manera, y observas que esa respuesta ya la habías dado anteriormente. Entonces te das cuenta de que puedes hacerlo de otra manera, y al hacerlo ves que el resultado es distinto y te hace sentir más tranquilo contigo mismo. Y como ya lo has hecho una vez y estás atento, la siguiente vez te es más fácil hacer un cambio, y cada vez más y más…

Este camino tiene mucho que ofrecer, sobre todo la satisfacción personal de verte crecer y mejorar.

Te invito a investigar en ti, a auto observarte, a que TE DES CUENTA…

 

“Sólo hay una pequeña parte del universo de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tú”
(Aldous Huxley)

 

 

Autor: Mirian Alonso

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