Desapego

 

desapego

 

“Cuando en el interior te encuentras, del exterior te liberas”

 

Buda solía decir que el mundo está lleno de sufrimiento y que la raíz de este está en el apego constante que tenemos a todo y a todos, y también decía que la eliminación de este sufrimiento llegaría con el desapego.

Prisión

Según el diccionario de la lengua de la Real Academia apego significa afición o inclinación hacia alguien o algo. Apegarse es una característica propia de la naturaleza del ser humano. Vivimos en un mundo que hemos creado en nuestra mente, todo pasa a través de ella aunque no seamos siempre conscientes. Vivimos catapultados por nuestras creencias, y estas las hemos obtenido de nuestro entorno, de nuestra cultura, de las sociedades en las que vivimos y de nuestra propia programación. En esta están impresos nuestros miedos, nuestros hábitos, nuestras experiencias más primarias, nuestros juicios…

Etiquetamos a los demás de acuerdo con las ideas que tenemos de cómo deben ser las cosas y las personas. Nos apegamos a nuestras propias ideas y peleamos por ellas llegando a estar aprisionados. Creamos un mundo a nuestra medida y nos aferramos a él, quedándonos prisioneros, atrapados.

Esclavitud y angustia

Estamos vinculados compulsivamente a las cosas y a las personas que nos rodean y creemos que sin ellas no podremos ser felices. Entonces luchamos por mantenerlas a cualquier precio y no nos damos cuenta de cuánto nos podemos esclavizar haciéndolo.

Cuando queremos algo con mucha fuerza, peleamos por obtenerlo. Pensamos que si determinada persona no nos ama, si no encontramos un trabajo fijo, si estamos solos, si no conseguimos una buena casa, un buen coche… estaremos perdidos. Por el camino hacia esta conquista perdemos lo único que nos puede llevar la felicidad, a nosotros mismos, porque creamos un mundo ficticio, jugamos a la manipulación, engañamos, nos traicionamos y nos olvidamos de quienes somos. Cuando al fin lo conseguimos tenemos miedo a perderlo. Nuestras falsas creencias y la forma deformada que tenemos en muchos casos de ver la realidad, llenan nuestras vidas de dudas, inseguridades, miedos, bloqueos.

Las cosas y las personas a las que nos apegamos son muchas veces nuestro motivo de angustia, no de felicidad, de tranquilidad. ¡Es una locura!

Desorden emocional

Lo que nos hace o no nos hace felices no son las circunstancias que nos rodean sino los pensamientos que tenemos acerca de ellas. Nuestras emociones y sentimientos van en dos sentidos opuestos. En el aspecto positivo está todo lo bonito, lo agradable, nuestros sentimientos positivos, placenteros. En el otro polo están los sentimientos y emociones negativas, las más desagradables, las que nos hacen sentirnos mal.

Nos apegamos a nuestros sentimientos positivos, negando que existan los negativos y así dejamos de vivirlos. Nos identificamos con ellos y pensamos que nosotros somos nuestras emociones y pensamientos y volvemos a olvidarnos de que nosotros no somos sólo eso. Porque aunque casi todo sucede en nuestra mente, no somos realmente ella. En consecuencia, aquello que negamos en nosotros cobra fuerza, nos volvemos vulnerables al desorden emocional y nos alejamos de sentir paz.

Entonces, ¿cómo podríamos alcanzar el desapego?

Tomar conciencia, cambiar, construir un mundo nuevo

Para empezar nos debemos dar cuenta, ser conscientes de nuestros apegos. Sin ese despertar de la conciencia, de que por eso sufrimos muchas veces, será imposible el cambio.

No te sientas mal ni culpable por estar apegado, eso sólo hará que sufras más. Todos estamos apegados a algo en mayor o menor medida, es una cuestión de hábitos. El desapego es una tarea paulatina, de construcción en un sentido diferente al que hemos estado construyendo hasta ahora.

El cambio empieza volviendo la mirada hacia nuestro interior. En él reside la fuerza y el amor que necesitamos para cambiar de perspectivas. Nuestro mundo empezó creado en nuestra mente, por ello desapegarnos de nuestras creencias, cuestionarlas y cambiarlas es un paso necesario. Podemos crear un mundo de luz dando cabida a la oscuridad, sin desterrarla, porque ella también forma parte de nosotros. Aunque nosotros no seamos nuestra mente, a un nivel consciente funcionamos desde ella. Comprender y tomar conciencia de que nuestras creencias nos esclavizan hará que empecemos a salir de ellas creando un mundo nuevo.

La causa de nuestro sufrimiento está muchas veces dentro de nosotros, y la causa de nuestra felicidad también lo está. Aunque cesaran todas las guerras, la economía fuera genial para todos, tuviéramos todo lo deseado, la causa de aflicción no está fuera, en el exterior. Si así fuera, eso sería dejar nuestro poder en manos de otros y con ello estaríamos perdidos.

Respira en tu refugio interior

Crea un refugio en tu interior, habita en ese lugar con todo tu ser. Allí no hay que hacer nada, sólo ser. En ese lugar no necesitas ninguna posesión sea material o personal. Nos hemos olvidado que en el momento presente no existen los conflictos, sólo este momento, el aquí y ahora, provistos de todo, sin necesidad de nada. Cambia tus creencias internas y respira…

Entre el apego y el desapego existe un lugar vacío de donde nacen todas las posibilidades.

Te deseo que lo encuentres.

Autor: Mirian Alonso

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