¿Desequilibrio o Normalidad?

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Desequilibrio

Suena el despertador. Has pasado buena noche pero al despertar te sientes extraño… Ayer todo fue de maravilla y sin embargo ahora no encuentras sentido a nada. Te sientes sin energía y con un gran agujero en tu interior que te recuerda que algo te falta. Persigues algo que no sabes qué es. Sientes que ese algo te dará lo que te falta y llenará ese agujero pero sigues sin saber qué es… Sólo tienes esa sensación de que no le encuentras el sentido.

Todos los seres humanos tenemos en mayor o menor medida alguna neurosis. Aunque no seamos siempre conscientes de ello, estamos marcados por nuestras experiencias más tempranas y las experiencias vividas a lo largo de los años. La mayoría de las personas viven con ellas sin grandes dificultades. Otras, sin embargo, marcadas en su infancia por traumas más complejos, transitan por la vida creyendo que están funcionando de una manera “normal”, aunque de eso tenga muy poquito. Su cerebro funciona de forma disfuncional y un día despiertan sintiéndose extrañas de sí mismas y se dan cuentan de que han pasado muchos, demasiados años, pero no los suficientes. El despertar es la oportunidad del cambio.

Para estas personas la vida suele tener dos únicos colores, el blanco y el negro, y pasan del subidón al bajón como si fuera lo más normal del mundo, sin identificar otra gama de colores y otra serie de estados intermedios. Viven de esta manera teniendo una percepción muy reducida de la realidad lo que les ocasiona problemas. Viven en un desequilibrio constante, tan amenazador que cuando todo va bien la vida es una fiesta, pero cuando vienen mal dadas la vida se convierte en puro drama.

Darse cuenta de que otra forma de vivir es posible

Son muchas las formas en las que se muestra la disfuncionalidad y muchos los síntomas que presentan. Puedes haber pasado la vida luchando contra todos y todos, viviendo en una ira y bronca constante, defendiéndote constantemente, alerta porque crees que cualquiera va a atacarte. Puede que seas  un ser desconfiado que no te fías de nada ni de nadie. El miedo es tu mejor amigo, tu mayor aliado y la vida se vuelve demasiado grande para ti. Te retiras y te pierdes lo mejor, volviéndote cada vez más inseguro…

Cualquiera que sea tu disfuncionalidad, te has acabado dando cuenta de que vivir así no tiene ningún sentido, porque funcionar de esta manera te crea tantas dificultades que tu vida se convierte en un infierno. Te has creado un personaje a partir de tu experiencia con el único objeto de poder superarla, de que no se repita, para poder sobrevivir… Y es entonces cuando empiezas a mirarte, a observarte y a enfrentarte a esas limitaciones… Te das cuenta y descubres muchas cosas de ti, te das cuenta del desequilibrio en el que vives y que otra forma de vivir es posible.

Viaje hacia la normalidad

Hay un tránsito en este viaje. De pronto ya no te vale lo que has hecho hasta ahora, no te sirve tu vieja forma de funcionar pero aun no has construido la nueva. Sabes que caminas hacia una vida más “normal”…Pero esa “normalidad” te asusta porque es desconocida. Tienes que construir fórmulas nuevas y hay un tiempo en el que estás en tierra de nadie… Necesitas tiempo…

¿Cómo hace alguien que siempre se tuvo que defender para dejar de atacar si nadie está luchando contra él? O ¿Cómo hace aquel que siempre se sintió desconfiado cuando empieza a encontrar a personas que le dan confianza?…

La normalidad asusta pero libera. El que ha vivido siempre entre el blanco y el negro, entre el subidón y el bajón, ha de tener paciencia mientras se rehace de tanta disfunción y alcanza a comprender que el desequilibrio es desequilibrio y no llegará al equilibrio hasta que conquiste la libertad que da una vida “normal” en la que existen todos los colores.

La próxima vez que pienses en algo normal quizás no tengas tanto miedo a vivirlo y comprendas que es en las pequeñas cosas de cada día, cuando permaneces en ellas, donde sentirás la paz. Ni blanco ni negro…

 

Para alcanzar lo que no se sabe hay que ir por donde no se sabe
(San Juan de la Cruz)

Autor: Mirian Alonso

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