El camino de la alegría

ALEGRIA2

“Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia
(Anatole France)

 

En busca de la alegría

La alegría es una emoción intrínsecamente unida al ser humano, es una emoción básica que todos seguramente hemos sentido en infinidad de ocasiones. En un mundo a menudo marcado por la tristeza, la ingratitud, el estrés, la inseguridad, el miedo… la alegría es un testimonio de la belleza que todos poseemos y, sin duda alguna, una elección de vida. Todos ansiamos sentirla, aunque a menudo nos resulta difícil encontrar los caminos que nos llevan a ella.

La aspiración de su búsqueda es algo que todos tenemos en común y está grabada en nuestras profundidades. Lejos de satisfacciones inmediatas y a menudo pasajeras, las cuales a veces nos confunden, nuestro corazón busca una alegría profunda, verdadera y perdurable en el tiempo, para de esta manera encontrar una vida con plena satisfacción. Es en el continuo descubrimiento de nuestro mundo, de nuestra vida, de la de los otros y de la nuestra propia, donde la alegría tiene grandes colores para aportarnos.

La alegría es una elección de vida

En ocasiones buscamos la felicidad y la alegría en las cosas externas, en cosas que queremos conseguir, que anhelamos… Sin embargo, es en su búsqueda externa donde nos solemos perder, confundir, ya que la raíz de ella reside en el interior de cada uno de nosotros. Al buscarla en las circunstancias, situaciones y personas ajenas a nosotros no siempre la encontramos pero si observáramos con detalle en nuestro día a día, nos daríamos cuenta de que son en las cosas más pequeñas y situaciones más sencillas que vivimos las que nos hacen sentirnos agradecidos, y en ellas encontraremos motivos suficientes para estar alegres: porque estamos vivos, porque estamos rodeados de la hermosa naturaleza, un bebé nos trasmite alegría, la alegría de desarrollar bien tu trabajo, un café con un buen amigo, un rato agradable en familia, el cariño que nos dan, poder expresarnos y sentirnos acompañados, la sensación de sentirte útil, una buena película, un buen libro… Sigue tú con la lista, te darás cuenta que puede no terminarse nunca. Existen motivos para la alegría allá donde mires. Solo has de elegir mirar con ojos alegres y tener ganas de sentirla.

He comentado anteriormente que la alegría tiene mucho que ver con una elección de vida, con una decisión personal. Y lo es porque en nuestro día a día, llenos de ocupaciones como estamos, a menudo también existen las dificultades, los contratiempos, los problemas, tiempos en los que llegar aquí y allá… Entonces puede que te preguntes si la alegría a la que aspiras es una ilusión o un escape para huir de la realidad, quizás decidas estar de morros, estresado o enfadado, pero puede que elijas vivir cada momento con alegría y buen humor. Esta última opción, a mi modo de ver no se trata de un escape, sino de una actitud con la que decides tomarte las cosas. Esta alegría no viene dada por las cosas externas, ni tiene relación con ellas, más bien nace de nuestro mundo interior. Llega cuando nos aceptamos, cuando nos acogemos y nos amamos profundamente tal y como somos, sin condiciones.

La alegría es una cuestión de actitud que se contagia

Alegría y amor van de la mano, el amor verdadero produce alegría, y la alegría es una forma del amor. Ser alegre significa ser generosos, significa no conformarnos con dar lo mínimo, significa comprometernos a fondo con nosotros y con los demás, con las situaciones que vivimos, a dar lo mejor de nosotros mismos, a vivir una vida con valores… Esta forma de vivir te conecta directamente con la alegría y el amor. Sin embargo, en un mundo lleno de tensiones, de tentaciones, en el que se busca la satisfacción inmediata, logros y éxitos, poder material, riquezas…para muchos se trata más de la búsqueda externa de los placeres inmediatos, el consumo… Esto nos aleja de la alegría verdadera o provoca en nosotros una alegría artificial creando en el interior un gran vacío existencial.

Sé que en los momentos difíciles de la vida todos nos preguntamos si es posible vivir con alegría. Debemos entonces buscar y perseguir en nosotros lo que da sentido a nuestras vidas, lo que nos llena, lo que de verdad importa y nos hace sentir en paz. En ese lugar y en ese estado sentiremos alegría y esta dará la fuerza que necesitamos para seguir avanzando, nos dará fuerza para superarnos. Es una cuestión de actitud.

Cuando te encuentres sereno y alegre eso es lo que trasmitirás a los demás. El mundo necesita de tu alegría, contágiala y trasmítela. ¿Te atreves?

 

“El pájaro no canta porque está alegre, está alegre porque canta”

Autor: Mirian Alonso

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