El otro no existe

 

espejo

“Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio”

La vida hace que en ocasiones nos sintamos separados de los otros y de todo cuanto nos rodea y de esta manera nos veamos ajenos al mundo en el que nos desenvolvemos. Nos sentimos entonces aislados, divididos y separados de nosotros mismos y con falta de paz. Como consecuencia de esto tenemos la excusa perfecta para alienarnos, para perder nuestra propia identidad y el poder que tenemos en todo lo que tiene que ver con ella. Nos volvemos irresponsables y esclavos de aquello que nos sucede.

Yo atraigo personas y circunstancias

Es muy habitual escuchar lo que el otro me ha hecho, me ha dicho, me ha insultado, me ha mentido… dejándonos inmóviles ante ello, como si no pudiéramos hacer nada, como si todo viniera de fuera, como si no tuviéramos ningún poder, ningún recurso, sobre nuestras vidas y la forma en la que la vivimos. Nos hacemos victimas ante las circunstancias pero, muchas veces, EL OTRO NO EXISTE, no es más que un espejo en el que nos miramos, no es más que algo atraído por nosotros mismos donde reflejamos nuestro propio interior.

Muchas circunstancias y personas externas que forman parte de mí las he atraído yo, vivo entre ellas y con ellas puedo verme a mí misma y tener una idea más clara de lo que hay en mi interior, en mi inconsciente. Esto es el espejo, actuando como un maestro capaz de aportarnos luz y mostrarnos aquellos aspectos nuestros que no conseguimos ver, los más oscuros, nuestros juicios, nuestros prejuicios, nuestros programas y miedos, ocultos en lo más profundo de nuestro inconsciente. Aquello que hace que me mantenga rígido e inflexible vendrá otro a mostrármelo a través de su inflexibilidad y su rigidez.

Yo proyecto mi sombra

Muchas veces, ante una persona o circunstancia, podemos hacernos las siguientes preguntas ¿qué veo yo de mí en el otro? ¿por qué o para qué estoy viviendo esta experiencia en este momento? Esto me da información, la puedo coger o decir: no, es el otro el que me hace esto…. Si no somos capaces de hacer consciente lo que hay en nuestro inconsciente es muy posible que venga alguna persona o circunstancia a mostrármelo.

Carl Gustav Jung ya lo decía hace muchísimos años cuando hablaba de la sombra. Continuamente estamos proyectando nuestra sombra en los demás y no la reconocemos y así nos peleamos una y otra vez con nosotros mismos y nuestro entorno.

Yo soy responsable

Sin embargo, no tengo que ser ni sentirme víctima, sino parte de todo lo que me rodea. Tomo mi responsabilidad y eso me da poder para afrontar, enfrentar y actuar a favor de mí y de lo que quiero conseguir en mi vida. No tendré paz mental hasta que sienta paz en mi interior. Todo lo que nos rodea forma parte de nosotros mismos, no estamos separados de ello por más que nos empeñemos en tratar de demostrar que eso no tiene que ver con nosotros.

Yo me quiero y me respeto

¿Te quieres y te respetas? Entonces es más probable que te rodees de gente que se quiera y se respeta y vivirás en el amor.

¿Te odias y maltratas? Entonces es más probable que te rodees de personas que se odian y maltratan y vivirás relaciones de maltrato y desamor y pensarás ¿por qué a mí?

Cuando nos volvemos responsables de nuestras vidas las preguntas que nos hacemos cambian, ya no nos preguntamos por qué a mí. En ese instante empieza tu cambio, recuperas tu poder. Dejamos de culpabilizar a los otros, dejamos de ser víctimas de las circunstancias, asumimos que una vez fue más fácil responsabilizar al exterior de tu situación y que esa era la excusa perfecta que te mantenía en una vida gris que no te hacía feliz. Tomar la responsabilidad no es siempre fácil pero sí muy gratificante.

Yo me fijo en el otro, me fijo en mí mismo

El otro te da la oportunidad, te da el regalo y te hace de espejo para verte y mirarte de nuevo hacia dentro y ver aquello que tienes que sanar. La próxima vez que te suceda algo que no te gusta o que te moleste, para un instante a revisar y reflexionar  antes de culpabilizar. Piensa si lo que te muestra es de ti mismo y qué herida tienes que sanar.

Nuestros mejores maestros están muy cerca de nosotros, son nuestros hijos, parejas, hermanos, amigos. Nos muestran muchas veces la luz y la oscuridad que no conseguimos ver y por eso son un gran regalo en nuestras vidas. Aprovechémoslo.

Yo respiro

 

Autor: Mirian Alonso

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