¿Fluir o Sufrir?

 

 

 

fluir

 

“Cuando entiendas que no se trata de luchar ni de sufrir,

habrás entendido la vida”

 

¿Crees que aquello que sucede en tu vida, aquellas experiencias que vives, son útiles para tu aprendizaje, o las vives como zancadillas que te hacen caer una y otra vez?

Yo soy de las personas que opina que no existe nada en mi vida que no pueda aprovechar para aprender y crecer. Es a menudo aquello que me hace sufrir, lo que a corto o largo plazo (eso depende de mi actitud en gran medida) hace que me expanda y evolucione como persona.

El dolor, las caídas, las pérdidas, forman parte de la vida y normalmente sucede que cuando estamos viviendo un momento de gran tensión, duro, tendamos a rechazarlo. No nos queremos sentir mal, no queremos sentirnos heridos, ni tristes, ni queremos para nosotros el dolor que se genera. Pero es al rechazar o tapar esto cuando lo perpetuamos en nosotros, lo hacemos más fuerte, dando como resultado que nos alejamos del aprendizaje y de todo aquello que nos hace crecer y, cómo no, del regalo que toda lección nos aporta. Nuestro ego intenta controlar la situación, es experto en ello, juzga la experiencia como “mala” y entonces nos resistimos y sufrimos.

Sufrimos porque nos resistimos a aceptar la realidad del momento tal como es

Sabemos cómo funciona el mundo. Está montado de una forma que muchas veces nos atrapa. La mente racional (el ego) es el encargado de controlar que la vida siga su guion. Hoy quiero hablarte de vivir la vida de otra manera, fluyendo con ella, disfrutando.

El ego tiene su guion bien marcado y depende de ello para su supervivencia, luchará con uñas y dientes para que no te salgas de él. Lo que haces, lo que tienes, lo que deberías ser…son sus territorios sagrados. Dime cómo te sientes cuando vives siguiendo su guion, ¿fluyes o sufres?

Para mí la vida no va por ese camino. Mi experiencia me habla y me dice que cuando he seguido por ese rail he sufrido. Me dice que siga otro camino, el de mi corazón.

Para fluir es imprescindible soltar y desapegarte del mundo del ego, del mundo del control. Es importante confiar en ti, en lo que te dicta tu corazón. Y, sobre todo, confiar en la vida.

Sé que decirlo es fácil y suena bonito pero realmente hay que ser valiente para soltarlo todo, lo que has construido durante toda tu vida, y sobre todo las creencias que te han llevado hasta hoy, los aprendizajes de toda una vida, para comenzar desde un nuevo lugar. El ego se resiste y en tu interior la batalla es cruenta, mente contra corazón. Tiene miedo a desaparecer…pero cuando lo haces, cuando saltas al vacío, sales de tu zona de confort, la vida pone en tu camino todo lo que necesitas.

Las personas muy mentales tenemos más dificultades para hacerlo ¿Cómo confiar? “Necesito ver para creer”…¿te suena?. Cuando te atreves a dar el salto y lo haces al vacío sin saber lo que sucederá confiando…la vida te está esperando, empieza a mandarte señales de todo tipo, comienzan a cambiar las cosas. Pruébalo tú mismo.

Los obstáculos pasan de ser meramente eso, algo negativo… a ser la fuente de tus grandes aprendizajes, pasan a ser oportunidades, pueden ser grandes regalos. Es entonces cuando el sufrimiento se minimiza y tomas nuevas perspectivas.

Cuanto más te resistes a la realidad, a lo que está sucediendo, a lo que es, más sufres. Ten por seguro que hasta que no tomes el aprendizaje que encierra la experiencia, la vida te lo va a seguir poniendo una y mil veces delante de ti, de una y mil maneras distintas, en forma de experiencia, de relaciones… y cada vez será más dura e intensa.

No hay nadie ni nada externo a ti mismo que quiera hacerte daño. Sin embargo la vida es más grande que tú mismo y ella sabe lo que necesitas exactamente para tu evolución, para sanar. Por eso vivimos las experiencias y personas que tenemos en nuestras vidas.

Fluir en el presente

Todo es perfecto, todo lo que vives, no hay nada externo a ti que sea casualidad, aunque lo creas. Vivir desde esta nueva perspectiva me libera y se convierte en algo liberador, algo muy bonito, aunque no he dicho que sea fácil.

Para fluir es imprescindible estar en el momento presente. Presente es aquí y ahora, donde todo sucede, ni en el pasado que ya sucedió, ni en el futuro que aún no ha llegado. Aceptar lo que hay aquí, tal como es, sin victimismos ni culpabilidades. Abrazo lo que no me gusta en mi exterior que no es más que un reflejo de mi interior. Si no, ten por seguro que no estaría. Esto me devuelve todo el poder. Mi poder personal.

Fluir implica amarme a mí misma, conocerme y saber cuáles son mis necesidades, comprender que nadie externo a mi va a llegar para cubrirlas. Cuando fluyo estoy en armonía con los latidos de mi corazón, vivo en un baile, disfruto, juego y desde ese lugar puedo compartirme. Para amarme necesito saber quién soy, necesito conocerme, redescubrirme y despertarme del sueño de que el exterior me agrede. Necesito respetarme y confiar en mí.

Sufrimos porque no nos amamos ni nos aceptamos con todas nuestras partes. Con las cosas de nosotros que nos gustan no tenemos problemas, pero hay otras partes que no queremos ni ver, nuestras envidias, nuestros juicios, nuestras codicias… decimos que todo eso no es nuestro, nos negamos y entonces atraemos personas y experiencias externas que vienen a mostrarnos eso mismo que no reconocemos, aquello que tenemos que sanar.

Somos uno con todo y con todos. Estamos formados de todas esas partes, las que nos gustan y las que no. Aprende a aceptarlo en ti y fluirás. Todo es perfecto en ti, ahora puedes soltar el control, deja de juzgarte como un ser defectuoso, acepta lo que vives y escucha a tu corazón, él es sabio y sabe que es lo mejor para ti.  Al aceptar dejarás de sufrir y estarás presente. Desde ese lugar solo podrás fluir, gozar, jugar, disfrutar y la próxima vivencia que llega estarás más preparado para observar y recibir el aprendizaje.

¿Te atreves?

Autor: Mirian Alonso

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