Lealtades Familiares Invisibles

lealtades

El amor es una energía mediante la cual los seres humanos nos vinculamos. Esta energía, este amor, está acompañada en general de sentimientos de ternura y cariño pero a veces no es así.

El amor se puede canalizar de dos maneras. De una forma sana cuando le ponemos conciencia. Amo al otro de la misma forma que me amo a mí mismo, sin perderme en los otros. Este es un amor adulto, maduro. La otra forma del amor es  inconsciente, es un amor infantil, también llamado amor ciego, es un amor que no tiene orden.

En el artículo de este mes quisiera hablar de un tema al que llevo prestando atención especial desde hace un tiempo. Desde mi propia historia y desde la de muchos de los que me rodean observo cómo estamos imbuidos por lealtades familiares invisibles. Quiero explicar qué significa esto de una manera sencilla, para que tanto aquellas personas que están iniciadas en el mundo del crecimiento personal como las que no lo están entiendan de qué se trata.

¿Lealtades?¿Familiares?¿Invisibles?

Decimos:

lealtades, porque somos lo que se espera de nosotros por el grupo;

invisibles, porque esto sucede de una manera inconsciente, no nos damos cuenta, no lo vemos;

familiares, porque pertenecemos a un sistema familiar, a un clan.

Desde el mismo instante en que nacemos formamos parte de nuestro sistema familiar. Tenemos una gran necesidad de pertenecer a nuestra familia, a nuestro clan. Esto está grabado en todas nuestras células y haremos cualquier cosa por ese sentido de pertenencia, cualquier cosa, porque en nuestro cerebro más primitivo está grabada esta necesidad. Desde los albores de la humanidad, aquel que era castigado por el motivo que fuera al ostracismo o al aislamiento del clan era fácil que pereciera. Igual pasa hoy en día. La misma sensación de que no formas parte de tu familia, de que no perteneces a ella, te da una sensación de inseguridad muy grande y asusta tremendamente.

Desde muy pequeños, debido a una exigencia social, familiar, se nos exige una respuesta a lo que los padres nos demandan, a lo que la familia nos pide. Combatimos desde bien jóvenes por ser lo que los demás esperan que seamos. Dentro de las familias se comparten unos valores concretos, se espera que funcionemos de maneras determinadas. Cada uno dentro del grupo tiene una identidad propia, pero como grupo, como sistema, existen unos hilos invisibles, unas normas invisibles, a veces nombradas verbalmente a veces no nombradas, guiones de vida, formas, interpretaciones, que de alguna forma todos seguimos. Cuando esto no sucede, cuando algún miembro sale de estos lazos, es retirado, separado del grupo, se le excluye, lo que significa la propia muerte simbólica. La pertenencia da seguridad, como estar en los brazos de mamá cuando eres un bebé.

Hacer el propio camino

Es normal que cuando se es pequeño se tenga esta necesidad de pertenecer, pero al ir haciéndonos mayores necesitamos crecer, volvernos autónomos, pararnos para observar lo que nos sucede y cambiar en nosotros lo que haga falta. En este sentido ¿no has tenido nunca la sensación de estar repitiendo una y otra vez las mismas historias? Esto tiene mucho que ver con las lealtades invisibles. Muchas veces nos quedamos pegados a nuestro sistema y no avanzamos, y repetimos las historias de los nuestros, de los más cercanos o de los más alejados. Es seguro que dar un paso hacia adelante, ser autónomo y pensar de manera distinta no significa que vas a dejar de pertenecer a tu familia. No tenemos que responder a lo que los otros desean. Crecer y ser adulto significa desarrollar autonomía propia, hacer tu propio camino. Cortar los nudos que nos atan al pasado. Ser lo que eres, consciente.

Las expectativas de los demás nos atan y no nos dejan avanzar. A veces se está más pendiente de lo que te piden otros que de lo que tú mismo deseas. Este es un amor infantil que no te deja crecer. Yo pongo mis propias normas de vida y de esta forma dejo de repetir historias, pero para esto tengo que renunciar en cierto modo a la seguridad familiar, tengo que abrirme a lo nuevo, a la incertidumbre de no saber cómo será, pero seguro que mis cualidades únicas me darán la fuerza para avanzar hacia la vida.

Para avanzar hay que cambiar

Para poder avanzar es importante conocer tu historia familiar, ver lo que sucedió antes de ti y no seguir repitiendo pautas que ya no sirven ni a unos ni a otros pero que por amor ciego y por esa necesidad de pertenencia seguimos repitiendo. Es importante poner conciencia de si hay algo que hace que no avancemos en nuestra vida. Nos debemos parar y preguntarnos qué es lo que nos sucede, para no quedar anclados al pasado, para darnos cuenta de a quién o a qué estamos siendo leales quedándonos sin vivir nuestra propia vida.

He visto a muchas personas ancladas en sus vidas, atrapadas y fieles a sus sistemas familiares, sintiendo una gran culpa que las ata, las oprime y no las deja avanzar, creyendo que si lo hacen de una manera diferente a los suyos, si caminan hacia adelante sin mirar atrás, serán excluidas del sistema. Entonces deciden no avanzar sin darse cuenta de que no viven y no son felices.

Hubo un tiempo en el que no entendía cómo funcionaba la vida. Cada día la entiendo un poquito más. Me abro a nuevas posibilidades. Aunque no tenga los registros sé que lo anterior ya no es funcional para mí, ya no me sirve, no funciona, y soy consciente del tiempo que me paralicé cuando estaba equivocada. Quiero encontrar nuevos caminos y para ello necesito ensayar nuevas respuestas, desarrollar mis propios talentos y ponerlos al servicio de la vida. De niños necesitamos sentirnos parte de algo. Luego, de adultos, seguimos necesitando pertenecer si es que tenemos deficiencias en nuestro aprendizaje. Cuando maduramos y nos atrevemos a vivir nuestra propia vida, dejamos de repetir historias, dejamos de estar anclados a algo que ya no funciona, nos volvemos autónomos, seres sonrientes y sin duda seguimos perteneciendo a nuestro sistema familiar, pero ahora con más criterio y menos apegos ciegos.

Fieles a nosotros mismos y viendo con claridad lo que es nuestro y lo que no.

 

Tienes tus ancestros incrustados en la piel y en los sesos. Avanza hacia el futuro desprendiéndote de su tiranía
(Alejandro Jodorowsky)

Autor: Mirian Alonso

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