NEGACIÓN

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     “Tu mente no busca la verdad… Solo intenta protegerte”

 

¿Has tenido la sensación alguna vez en tu vida de que estabas viviendo una mentira o de que la realidad que estabas viviendo no se ajustaba a tu manera de ver la vida y por eso la negabas?

Es muy curioso observar la vida como si la de otro se tratara, y darte cuenta de que ese otro se está negando una y otra vez a ver la realidad o a darse cuenta de ella y aceptarla tal y como es en verdad.

Cuando no admitimos, no reconocemos o negamos el problema o la situación que estamos viviendo, nos encontramos ante un problema puesto que estamos negando la realidad.

Negación inconsciente

La negación es un mecanismo de defensa que todos los seres humanos tenemos y usamos para mantenernos a flote y no llegar a colapsarnos en un momento de dureza existencial. Entonces nuestros deseos, nuestra moral, hacen que perdamos el contacto con la realidad ante las diversas situaciones que vivimos en nuestro día a día.

En muchos casos este mecanismo no lo utilizamos de manera consciente y por eso es posible que niegues ahora incluso lo que estás leyendo sin darte cuenta de ello. Este mecanismo nace en lo profundo de nuestro inconsciente, como una forma de sobrevivir a situaciones que en muchos casos serían insuperables de admitir y de vivir. Surge para ayudarnos a vivir con menos ansiedad ante situaciones de frustración, de deseos insatisfechos, de miedos ante aquello que percibimos como sucesos amenazantes.

Rechazamos el hecho que nos produce incomodidad negándolo una y otra vez aunque sea la cosa más obvia para todos los demás.

Imagínate el niño que en su más tierna infancia sufrió maltrato o abusos dentro de su seno familiar. ¿Cómo podría este niño seguir viviendo ante tal horror?. ¿Cómo haría para no volverse loco o romperse de inmediato debido a su fragilidad?. Este niño elimina esos eventos o elementos de su realidad para que no forme parte de su conciencia. Los eliminan y borra todos los recuerdos asociados. Es un mecanismo instintivo y de defensa inconsciente, pero muy real, ya que de otra manera no podría seguir viviendo.

Negación y mentira

Pero este mecanismo no solo funciona ante situaciones muy traumáticas y de extrema dureza. A un nivel menos impactante también lo hace. Negamos adicciones a todo tipo de sustancias y relaciones. Mentimos y decimos que no estamos mintiendo, nuestras relaciones no funcionan y somos incapaces de verlo y salir de ellas. Somos irresponsables ante nuestras acciones y lo negamos. No queremos hacer una cosa o ir a algún sitio pero decimos que sí y vamos. Sentimos algo y negamos que lo sentimos haciendo caso omiso a nuestras emociones y sensaciones. Y así nos va.

Cuando nuestro cuerpo nos habla y nos dice que paremos no lo escuchamos. Negamos que tengamos una enfermedad para poder seguir adelante con nuestra vida. Pero cuando negamos nuestra realidad nuestra vida se resiente.

Te niegas y niegas tu realidad para poder tolerarla, como si hablaras de algo que no tiene que ver contigo.

Negación y verdad

Y de pronto un día te das cuenta después de muchos años que es posible que hayas estado negando la realidad y te sorprendes, porque te has armado tan a fondo, como en un fuerte que va a ser invadido, que ya no sabes qué es verdad y qué no.

Has estado mucho tiempo fingiendo para poder vivir pero no eras consciente de que lo hacías. Te has estado engañando porque no eras capaz de considerar aceptable el impulso que sentías y tu mente no tenía más remedio que compensar la situación de alguna manera mediante la negación.

Un día te encuentras solo contigo mismo y te das cuenta de que casi todo lo que haces lo haces negándolo: fumas, bebes, no dedicas tiempo a lo importante, obvias los aspectos dolorosos que estás viviendo…. Entras entonces en conflicto y surge una intensa lucha en tu interior. Luchas en contra de tu moral, de tus ideas. Y ¿qué haces cuando ves la negación de frente, a los ojos, sin subterfugios ni más mentiras?

Entonces solo quedan dos opciones: o seguir negándote o asumir que has necesitado negarte para poder sobrevivir y es entonces donde empieza el trabajo.

El camino variará dependiendo de lo que estés negando y necesites dejar de hacerlo. Puedes pasar por una fase de ira profunda, tristeza, depresión… pero esta vez será desde el reconocimiento y la conciencia, porque sabes que ya no puedes seguir mintiendo.

La respuesta es aceptar, admitir, no negar la realidad pero llegar a ello no es fácil aunque, sinceramente y desde mi experiencia, es el único camino que te llevará a la paz.

¿Te animas a probar?

 

La aceptación es hacer las paces con tu realidad

Autor: Mirian Alonso

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