Perdonar para Vivir

 

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Llevo más de 20 años experimentando y viviendo en el camino del crecimiento personal. Mis inicios fueron como paciente, cuando buscaba apoyo y ayuda para poder entender lo que ocurría en mi interior. Ahora ayudo a otras personas a entenderse a sí mismas y a caminar hacia una vida que les satisfaga. Cada día aprendiendo, experimentando,  trabajando y apoyándome en otros en los momentos de dificultades y en las horas más bajas. A lo largo de estos años me han acompañado dos palabras: ACEPTA Y PERDONA.

En el artículo de este mes quisiera hablaros de la segunda de ellas, pues en el hecho de saber perdonar reside una de las claves para tener una vida plena y tranquila.

¿Por qué nos resulta tan difícil perdonar?

Todos nosotros hemos tenido en mayor o menor medida situaciones y motivos para perdonar y para pedir perdón pero no siempre estamos preparados para ello o sabemos cómo hacerlo.

De pequeños nuestros propios padres nos decían que era importante pedir perdón pero ¿alguien te enseñó el significado real de esta palabra? ¿la forma de hacerlo? ¿la importancia de saber perdonar?

Aunque tras muchos años en este camino del crecimiento personal cada vez me resulta menos difícil perdonar o pedir perdón, no siempre ha sido así. A veces es difícil reconocer que estás enfadado o que tienes algo que solucionar, que quedó pendiente tiempo atrás. Atrapado en el tiempo.

Perdonar libera tu interior

Las personas con las que nos relacionamos en ocasiones tienen actitudes que de alguna forma nos dañan, lo mismo que tú has podido hacerlo con otras personas. Pero ellos no son los responsables de lo que tú sientes. Puede que esas circunstancias hayan generado dentro de ti rencor, rabia, odio, enfado, emociones negativas. Puede que experimentes estas sensaciones hacia la otra persona, o hacia la situación que la causó, o simplemente hacia ti misma por haber permitido que esto sucediera. Todo ello te genera un profundo malestar que, si no le das salida, se queda estancado en tu interior, a lo largo y ancho de todo tu cuerpo.

En ocasiones el otro necesita pedir perdón y tú también lo necesitas. ¿Eres capaz de ofrecerlo y recibirlo? ¿Qué haces con esas emociones y sentimientos? ¿Eres capaz de perdonar internamente a la situación o a la persona o a ti misma por haber creado esas realidades?

El odio engendra más odio, el amor más amor, y el perdón paz y amor. Cuando perdonas en realidad no le estás haciendo un favor a nadie. Es algo que resuelves contigo misma haciendo el regalo de perdonarte, de darte la oportunidad de pasar página y vivir de otra forma. Perdonar va mucho más allá del significado de la propia palabra. Se trata de liberarte de la carga emocional que genera la herida que la ha provocado. El perdón es una herramienta muy poderosa que todos tenemos a nuestra alcance para vivir una vida más feliz.

Perdonar cierra heridas del alma y del cuerpo

Es muy frecuente escuchar “te perdono” y creemos haberlo logrado, pero en muchas ocasiones las heridas quedan mal cerradas, con los años se enquistan en nuestro interior, la cicatriz vuelve a abrirse y esto da paso a una vida llena de sinsabores, problemas y relaciones problemáticas. Con el tiempo la herida supura y vuelve a abrirse.

Solemos olvidar y tenemos habilidad para decir que todo está bien y disimular porque no sabemos hacerlo de otra manera, y porque además es una especie de protección para no pasarlo peor, pero esto no mejora la situación ni nos sentimos mejor. Cuando olvidamos pero no hemos perdonado nuestro corazón resulta dañado porque la ira y el rencor invaden nuestra vida.

Cuando perdonamos de verdad podemos mirar hacia atrás con pureza e inocencia, sin que duela, sin cargas, simplemente aceptando las situaciones vividas sin que nos provoquen dolor.

Muchas veces solo de pensar en lo que nos sucedió hace 10 años volvemos a sentirnos igual que en tal o cual circunstancia ya pasada, reviviendo las mismas emociones como si hubieran sido ayer. Revivimos las mismas emociones dejándonos una sensación amarga difícil de superar y esto hace que vivamos estancados en el pasado, dejando de vivir el momento presente. Perdonar nos calma, comprendemos el mensaje de la lección que te ha regalado la vida, aceptándola y perdonándonos por habernos causado tanto dolor. El verdadero perdón cura todas las heridas de nuestras almas, deja un poso de paz en aquel que lo vive. Sobre todo a uno mismo.

Una de los aspectos que se ven tocados por la falta del perdón es la salud. La rabia y el rencor que producen la falta de perdón generan estrés crónico, cortisol (la hormona del estrés), cada vez que revives una y otra vez la situación vivida. Rumiar sobre el acontecimiento concreto una y otra vez hace que la presión sanguínea se eleve y hace que tu corazón esté en tensión. A largo plazo te sentirás cada vez más vulnerable causándote enfermedad.

Comprendernos y comprender a los demás

No hay nada que merezca tanto la pena, nada que hayas hecho o te hayan hecho que merezca la pena que sigas sintiéndote culpable, ya que esto siempre acarreara consigo un castigo. Libérate, reconociendo lo sucedido pero aceptando que lo hiciste lo mejor que pudiste en aquel momento, que aprendiste con ello y pasa la página. Cuando lo hagas podrás entender el mecanismo que genera en ti y así comprender mejor a tu prójimo.

En realidad nadie nos hace nada. Comprender esto es una gran lección. Vivimos las experiencias que nos hacen crecer y cada uno generamos las nuestras como responsables mayores de nuestras vidas. Nadie puede hacerte daño sin tu permiso. Y nadie es perfecto. Todos necesitamos perdonar y ser perdonados.

El verdadero perdón nace del corazón, por eso sabrás que es de verdad y lo verás reflejado porque tus relaciones se vuelven más tranquilas y mejores y no generan más tensiones ni resentimientos. Esto implica una toma de responsabilidad ante ti mismo y tu vida.

Reflexionar sobre las circunstancias que contribuyeron al comportamiento dañino te ayudará a comprender. A conocerte más a ti mismo y a los demás, a sentir empatía por ti y por los demás y te ayudará a perdonarte y a perdonar. Perdonar pasa por hacer un ejercicio de autorreflexión, parar y vivir sin tensión las emociones generadas y liberarlas. Al elegir perdonar estás eligiendo ser responsable de tu vida, dejar partir las viejas heridas sin reproches y dejar que el otro se haga cargo de su carga, que en ningún caso es la tuya, para así poder liberarte y vivir más presente tu vida aquí y ahora.

¿A quién liberas cuando perdonas? A ti mismo. Si comprendes esto serás libre.

Cuando perdonas a alguien y sobre todo a ti mismo te liberas de los límites impuestos al amor, clarificas tu conciencia, tu mente, para disponer libremente de tu ser natural, espontáneo e inocente.

Aprende a perdonar con Rebirthing. Aprende a liberarte

Desde el Rebirthing trabajamos con el perdón con lo que llamamos las dietas del perdón que es lo que te propongo a continuación como ejercicio para liberarte de toda culpa.

Busca un momento del día donde nadie te vaya a interrumpir, conéctate a tu respiración después de haber cogido papel y bolígrafo. Concéntrate en alguna situación del pasado que quieras perdonar y conéctate mentalmente con la persona que la causó. Si eres tú mismo hazlo de igual forma.

1º Escribe una carta de rabia (expresando todo lo que lleves en tu interior) y destrúyela después.

2º Escribe setenta veces siete una afirmación de conexión con el perdón hacia la persona que deseamos perdonar. Setenta veces cada día durante siete días. Si a lo largo del ejercicio te sale algo de manera natural al escribir cada frase, deja que salga y escríbelo también al terminar la oración.

Ejemplo: Yo… (nuestro nombre)… perdono a… (la persona que deseo perdonar)…. totalmente.

Es importante que los días sean seguidos, si dejas de hacerlo un día es conveniente volver a empezar.

Mientras haces este ejercicio sigue respirando pausadamente y, al finalizar respira otra vez.

Autor: Mirian Alonso

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