Rendición

 

 

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A veces hay que soltar y las cosas simplemente suceden

Seguro que al leer el título de este artículo has tenido sentimientos encontrados, puede ser que hayas pensado: … ¿rendirme yo? … nunca. Este articulo habla de la rendición, del soltar, pero desde otro punto de vista.

Rendición=liberación

Rendición no siempre significa resignarse, abandonar, claudicar. La rendición de la que hoy te quiero hablar tiene más que ver con liberarse, con dejar partir, con soltar aquello que ya no nos sirve y nos hace daño. Tiene más que ver con “acepto mi realidad tal y como es en este momento y no lucho más porque no me guste”. Rendirse significa entonces aceptar este momento sin abandonar nuestros deseos y sueños. Estar presente con todo lo que hay sin oponer resistencia.

Cuando me rindo suelto el control o, lo que es lo mismo, suelto los miedos. Me atrevo a ir más allá y entonces hay movimiento. Mientras estoy en lucha estoy estática. Esa guerra suele librarse dentro de cada uno de nosotros, y es una lucha que desgasta, agota y que resulta muchas veces estéril.

Al dejar de oponer resistencia a lo que es puede surgir de mí la resiliencia y la flexibilidad que necesito para adaptarme a lo que sucede, aunque no me guste ni sea lo que yo quiero o no cubra mis expectativas, pero yo me sigo moviendo, buscando nuevas formas de resolver el problema, la crisis, aquella experiencia que estoy viviendo, y puedo encontrar nuevos caminos.

Rendición=desprenderse de controles y expectativas

Cuando nos rendimos soltamos lo que no es nuestro. Para esto tenemos que tener la habilidad de identificar lo que sí lo es, dejando a los otros con su responsabilidad mientras tomamos la nuestra. Es posible que seas una persona que necesite tenerlo todo controlado, ¡uffff, qué agotamiento!. Lo digo por experiencia. Es muy cansado. Tenemos la necesidad de intentar cambiar las circunstancias, a las personas y tenemos demasiadas expectativas por todo lo que ocurre tanto en el exterior como en el interior. Esto también agota y muchas veces es estéril este deseo. No podemos cambiar radicalmente a nadie pero, sin embargo, podemos trabajar nuestras dificultades para intentar ser más tolerantes. Para ello antes hay que soltar esa expectativa y plantearse y rendirse a … en este momento me comporto de esta manera, voy a ser más indulgente conmigo mismo, más tolerante, y esta compasión por uno mismo ayuda a que la misma experiencia se pueda vivir desde otro lugar, con más calma y más amor por uno.

La vida puede resultar muy difícil cuando se tienen demasiadas expectativas. Quieres entenderlo todo, quieres controlarlo todo, quieres saber por qué los demás actúan de esta u otra forma, por qué no te tratan como a ti te gustaría, pero con frecuencia no hay respuestas externas a lo que te sucede. Una buena práctica que he encontrado a lo largo de los años es esta de la que os estoy hablando en este artículo: soltar libera tensiones, cuanto más te resistes a aquello que estás viviendo, más fuerza cobra atrayendo el efecto contrario al que deseas. La lucha trae sufrimiento, la rendición en el sentido que digo atrae al amor, el que empieza en ti. La rendición es amiga de la humildad. Hay que ser humilde para dejar de pelear y hacerlo desde otro lugar.

La palabra rendición tiene una connotación negativa. Nos aferramos a las cosas, a las personas y a las expectativas que les ponemos a las circunstancias. ¿No tienes la sensación de que has vivido una misma situación muchas veces? ¿No tienes la sensación de estar metido siempre en el mismo tipo de relaciones, en el mismo tipo de vivencias que te hacen daño? ¿Y no tienes la sensación de que te hacen daño y que te cuesta soltar, te aferras y te niegas a dejar ir? Al rendirte te liberas, sueltas las personas, las circunstancias y por lo tanto te das la oportunidad a ti mismo. Eres libre para comenzar de nuevo, para hacer las cosas de una manera diferente, porque lo que has hecho anteriormente puede que no te haya funcionado. Dejas de insistir, de presionar en la misma dirección y esto hace que puedas ver un nuevo camino, una nueva dirección que tomar. Cuando respetas a los demás y a sus decisiones lo que es para ti se quedará, y lo que no es se marchará

Aprendiendo a rendirse

El yoga, la meditación, la respiración…son herramientas, técnicas que nos ayudan a observarnos y vivirnos un poco más separados de lo que nos está sucediendo. Nos ayudan a relajar la tensión tanto física como emocional que estamos viviendo. Si nos duele algo, nos duele. Es importante dejar que el dolor se experimente, tanto físico como emocional. Cuando intentas que desaparezca y luchas para que así sea se hace más fuerte. Rendirse y soltar significa dejar que suceda lo que es, vivir con ello, abrazar ese dolor que duele tanto, rendirse a él. Entonces se transforma porque ha tenido su espacio. Los juicios que hacemos hacia todos los acontecimientos de nuestra vida no nos ayudan, pero sí lo hace abrirte a la experiencia que vives, sea la que sea. Al observarte sin juzgar lo que ves te das la oportunidad de verte a ti mismo y entonces eres capaz de conectarte a esa parte de ti que tiene paz, desdramatizas, te vuelves más funcional y sientes más paz y más felicidad.

Rendirse a la evidencia, a la realidad tal y como es, sin ensoñaciones, sin querer ver algo que no es. Rendirse a la batalla interna, a lo viejo y a lo nuevo dentro de uno, hacer las paces con uno mismo. Rendirse a las emociones, sí, están ahí, las libero, las siento, y se quedan en paz.

No somos perfectos, me rindo a ello, no intento ser otra persona distinta de la que soy para encajar en lo que los demás desean.

Rendirse a ser quien eres y soltar todo aquello que no eres, soltar todo lo que has aprendido, toda la programación impregnada en tus células, todas las memorias y los prejuicios, desaprender para conectarte con tu sabiduría interna, con tu corazón.

 

Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él
(Helen Schucman)

Autor: Mirian Alonso

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