SUEÑOS ROTOS, SUEÑOS VIVOS

sueñosÉrase una vez una niña que vivía soñando que algún día se haría mayor. Soñaba con las aventuras que viviría, los países que recorrería, los desafíos que superaría, las personas a las que salvaría, los amigos que tendría… La niña se hizo mayor. La realidad (o la supuesta y convencional realidad) se interpuso entre ella y sus sueños rompiendo estos y transformando su vida en algo monótono y gris, sin mariposas ni ilusiones. Se llenó de miedo. Dejó de soñar.

¿Has dejado de soñar?

¿Vives la vida que soñaste?

Conseguir hacer que los sueños se hagan realidad depende de ti, de tu elección, de tu actitud, de tus creencias. Si crees firmemente en ellos, si eres constante y paciente, si caminas y actúas en consecuencia, lo conseguirás porque así has decidido que sea. Aunque te lleve tiempo, persevera, confía, estructura bien y da pequeños pasitos cada día. Aunque pares en algún momento, respira hondo, coge fuerza y sigue adelante. El universo se confabulará contigo para apoyarte.

Cuando abandonamos nuestros sueños nos hacemos un daño muy profundo, dejando una gran huella de decepción en nuestro corazón. No los abandones, síguelos y apuesta a que puedes lograr tus metas, inténtalo una y otra vez, que nada ni nadie te diga que no puedes hacerlo, pero, sobre todo, no te traiciones ni abandones tú misma. Agárralos y guárdalos en tu corazón porque tus sueños son muy valiosos.

Deja de esperar que las cosas que deseas vengan de la nada hacia ti. Si alguna vez no lo conseguiste, aprende de aquella situación y vuelve a intentarlo. No mates tus sueños antes de que hayan nacido sólo porque una vez no lo lograste o porque crees que son imposibles. Mientras esa sea la actitud nada brotará, simplemente porque así lo has decidido.

Puedo porque pienso que puedo

Ten claros cuáles son tus objetivos, tus sueños, escríbelos incluso con todo detalle. Tómate tu tiempo para visualizarte consiguiéndolos y observa cómo te hace sentir, cuáles son tus sensaciones, vívelas. Márcate objetivos claros, no grandes objetivos, paso a paso, pequeñitos, cosas que puedas hacer cada día y te acerquen más a tu objetivo. Aléjate de todo aquello que te separe de tu propósito, a veces nos tropezamos con demasiadas cosas por el camino que hacen que nos despistemos. Enfócate hacia ello, ponle todo tu corazón y actúa, actúa, actúa.

De vez en cuando recógete y vuelve a recordar y a revivir tus sueños para fortalecerlos, a releer tus escritos sobre ellos. Vuelve a visualizarlos, a imaginarlos, a percibir lo que ya lograste, a sentir cómo el universo está conspirando a tu favor. Algunos sueños, o partes de ellos, ya se cumplieron, otros aún no, otros dejaron de ser sueños durante el viaje mientras que algunos necesitan de más tiempo. No abandones, recupera la ilusión.

Sueña, entrena tus sueños

Este es un breve ejercicio para todas aquellas personas que se han olvidado o han dejado de soñar. Te proponga que te tomes un pequeño momento para ti y cojas un papel y un lápiz. Busca un lugar en silencio y apaga tu teléfono. Recuerda aquellos sueños que dejaste olvidados por el camino de tu vida. Toma entonces unas respiraciones profundas y deja que las letras salgan de tu interior. Haz una lista con esos sueños olvidados o, si es el caso, con aquellos que tienes en estos momentos. Haz esa lista y revisa a qué distancia estás de tus sueños perdidos en el tiempo o presentes. Solamente observa, siente, respira y rememora. Después, sigue con tu día a día. ¿Han despertado?

Autor: Mirian Alonso

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