Tiempo, ¿Bendita o maldita palabra?

El tiempo¿Te falta tiempo?

Cada día solemos escuchar en boca de muchas personas cómo la falta de tiempo nos está aprisionando. Es bastante común y habitual escuchar frases tales como: “no me llega el tiempo, no tengo tiempo suficiente, no me da la vida para más, necesito un día de 25 horas…” Todos hemos utilizado frases similares en algún momento.

Pareciera como si el tiempo se nos escapara de las manos y vivimos en un incesante estrés deseando atraparlo. Algunas veces, cuando nos damos cuenta, ya se nos ha escapado.

¿Qué es lo que nos sucede? ¿Qué hacemos con nuestro tiempo? ¿Sientes que lo estás aprovechando o por el contrario sientes que se te escapa de las manos?

Párate un momento a pensar antes de seguir leyendo acerca de lo que significa el tiempo para ti. Porque a una palabra tan corta como es “tiempo”, cada persona le puede dar un significado totalmente diferente y lo único que importa es lo que tú pienses, porque así lo hagas, así actuaras con respecto a él.

En ocasiones podrás observar cómo algunas personas parece que viven relajadas, viviendo el momento presente, mientras que otras lo hacen de manera estresada, desean llegar a todo, llegar…. Demasiadas obligaciones diarias, algunas autoimpuestas mientras que otras nos las impone la sociedad. Necesitamos tiempo para pasar tiempo con nuestra familia, amigos, el trabajo, los hijos, nuestros hobbies, etc., …y, además de todo ello, lo que se deja de hacer por no tener tiempo…

¿Nos sobran cosas por hacer?

¿Cómo te manejas con tu tiempo? ¿Lo gestionas adecuadamente?

Es imposible hacer 100 cosas a la vez. Perdemos mucho tiempo porque mientras estamos haciendo una cosa estamos pensando en la siguiente, y después en la que viene, y de esta manera, al no estar concentrada en la única tarea que estás haciendo, te pierdes y pierdes tu valioso tiempo. Sin embargo, centrarte, concentrarte en lo que haces a cada momento te facilitará la labor y ahorrarás tiempo y energía, sintiéndote menos estresada. No me creas, solo piénsalo, mejor compruébalo. La próxima vez que tengas que realizar una tarea, concéntrate 100%, sin pensar en la siguiente, y después observa qué tal te sientes mientras la realizas y al finalizarla.

No es que nos falte el tiempo. Quizás, viéndolo desde otro punto de vista, es que nos sobran cosas que hacer. Hemos pasado la vida basándonos en el hacer, hacer cosas y cosas sin parar. Esta forma de vivir no tiene fin. Siempre quedarán cosas pendientes por hacer.

Sería interesante aprender a gestionar nuestro tiempo. Para ello es importante que seas consciente de cuáles son tus prioridades, esto te ayudará en la gestión. Organízalo todo y, sin perder la espontaneidad de dejarte llevar y sorprenderte por la vida, arriésgate a escribirlo, toma notas y estructura tus prioridades. El tiempo que le vas a dedicar a cada cosa, eso te ayudará, y luego comprueba si has llevado a cabo el día como habías programado y mira el tiempo que le has dedicado y cómo te sientes haciendo las cosas de una manera diferente.

¿Y si “perdemos el tiempo” de vez en cuando?

Dejar de hacer cosas y aprender a aburrirse, a “perder el tiempo” también es importante, porque no hay manera de disfrutar si todo el día estamos corriendo de un lado para otro porque no llegamos. ¿A dónde quieres llegar? ¿Qué te estás perdiendo por el camino? Porque aquel tiempo que se va sin disfrutar no regresara atrás. Y si te atreves, enseña a tus hijos también a no hacer nada, más bien a ser lo que son y a disfrutar de la vida.

¿Te dedicas tiempo a ti y hacer lo que te gusta, a quererte y mimarte y pasar tiempo contigo, sin necesidad de hacer y hacer cosas y cosas?

Disfruta de tu tiempo. Si no, es tiempo perdido.

Respira para vivir en armonía con tu tiempo, tu presente

¿En qué tiempo vives? ¿Presente, pasado, futuro? El único tiempo que tenemos es el presente, pero cuando estamos pensando en el pasado, recordando, o proyectándonos hacia el futuro, perdemos lo más valioso del tiempo que tenemos, nuestro presente. Reza un proverbio árabe: “lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo”.

Vive el presente sin prisas, respira.

Cuando comiences a hacer alguna tarea, sea por obligación o por diversión, tómate unos segundos para concentrarte en ella, aunque sea una tarea sencilla. Aleja de tu mente futuras actividades, problemas, citas, etc. Respira profundamente y trata sólo de pensar en lo que vas a hacer. Al finalizar, respira otra vez para remarcar en tu mente que esa actividad ha finalizado y que te encuentras relajada y preparada para un nuevo presente en tu vida.

Autor: Mirian Alonso

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